Putin declaró: “Decían que era imposible. Se equivocaban.”
Rusia anunció que completó las pruebas finales del Burevéstnik, un misil de crucero impulsado por reactor nuclear. No supersónico. No hipersónico. De alcance y duración prácticamente infinitos. Un arma que, técnicamente, no debía existir.
¿Por qué este misil cambia las reglas?
— Puede volar durante semanas o meses, patrullando, sin ser detectado.
— No se puede rastrear en su lanzamiento, a diferencia de un misil balístico.
— Puede rodear todo el planeta y esquivar defensas aéreas, por rutas impredecibles.
— Vuelo a muy baja altitud, casi imposible de interceptar.
— Reprogramable en el aire: puede cambiar su objetivo en pleno vuelo.
DATOS DUROS
🔧 Propulsión: reactor nuclear compacto
🌍 Alcance probado: 14.000 km en 15 horas (puede llegar a 20.000 km)
🎯 Rol oficial: armamento de disuasión estratégica nuclear.
Putin lo presentó como respuesta directa a la retirada de EE. UU. del Tratado Antimisiles y al posible envío de misiles Tomahawk a Ucrania.
Rusia ya decidió fabricarlo en serie. No para uso inmediato en el frente, sino para dejar en claro que su capacidad nuclear no tiene límite tecnológico.
👉 El mensaje no fue técnico. Fue geopolítico:
“Podemos llegar a cualquier lugar. Cuando queramos.”
